Hoy me levanté, sabiendo perfectamente qué día era hoy, miré por la ventana, antes de ver el cielo supe que no sólo las nubes lo nublaban.
Me hice un colacao y mirando al infinito me abrí estos dos pasteles, que curiosamente llevaba años sin comer y que por casualidad encontré esta semana, abrí dos, uno para mí y otro para tí, porque aunque ya no estes siempre, siempre, te llevo conmigo.
Me hice un colacao y mirando al infinito me abrí estos dos pasteles, que curiosamente llevaba años sin comer y que por casualidad encontré esta semana, abrí dos, uno para mí y otro para tí, porque aunque ya no estes siempre, siempre, te llevo conmigo.

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